La Lechera
Cuentos Infantiles (Popular Songs)
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Érase una vez una niña llamada María. Vivía en una hermosa granja
Al pie de las montañas. La granja era de sus padres, que aunque
No eran ricos, tenían algunas vacas. La vida en la granja
Transcurría tranquila, no había prisas y el tiempo pasaba
Dulcemente. Claro que esto no significaba que no hubiera trabajo
- María, hoy tendrías que acercarte a la granja vecina
Me gustaría saber si nos pueden vender algo nuevo
- Y de paso, María, le preguntas al granjero si
Piensa ir este domingo al mercado del pueblo
- Así lo haré, padres. Vuelvo enseguida
La niña estaba acostumbrada a ser obediente. Nunca se quejaba porque
Sabía ver las ventajas en todo. Así se lo habían enseñado sus padres
Además, no había cosa que le gustase más que ir a la granja vecina
- ¡Qué bien! Podré saludar a mi amigo Pablo. Hace
Casi dos días que no le veo y tengo ganas de jugar
Con él. Quizá podremos ir esta tarde al río y pasear
Y pensando estas cosas, María se entretenía camino de la granja. Una
Mañana, su madre la despertó con un recado muy importante que hacer
- Mari, María, despierta. Hoy vas a ir al mercado. Ya es
Hora de que conozcas por ti misma todos los puestos. Te vas
A llevar este cántaro de leche fresca y con el dinero que
Saques de vender la leche puedes comprarte lo que quieras
- ¿De verdad? ¡Qué ilusión, madre!
Así de contenta se puso María. Era la primera vez que iba al
Mercado y para ella era toda una aventura. Y para colmo, con el
Dinero de la venta de la leche podría comprarse... podría comprarse...
- Me gustaría tener una cinta roja para el pelo o un
Vestido nuevo... pero ¡qué tontería! Es mucho mejor que me
Compre algo que me dé mayor provecho... Mmm... vamos a ver...
¡Tendría que comprarme una gallina! ¡Eso es, una gallina!
Andando, andando, María se cruzó con su padre
- ¿A dónde vas tan contenta, hija mía?
- Voy al mercado, padre. Mamá me ha
Encargado vender la leche de este cántaro
- ¡Vaya, así que ya eres mayorcita! Pero ten cuidado
Porque si vas distraída se te puede derramar la leche
- No sufras, padre. Iré con mucho cuidado
Y María siguió su camino. Cuando entró en el
Bosque se encontró con sus amigos los conejos
- Buenos días, queridos conejos. Seguro que no sabéis a dónde voy
Pues al pueblo a vender la leche de esta jarra. ¿Y sabéis qué voy a
Hacer con el dinero que me den? No me lo voy a gastar en tonterías
Lo he estado pensando muy bien y he decidido comprarme una
Gallina. Veréis. Si me compro una gallina, ésta me dará pollitos
Y con los pollitos podré comprar un cerdo. El cerdo, claro
También me dará crías. Y cuando las venda, podré comprarme un
Hermoso ternero. ¿Y vosotros qué haríais con un ternero? Pues
Hacerle crecer y que tenga terneritos. Entonces venderé unos
Cuantos y tendré tanto dinero que pondré una granja para mí
Sola. Y hasta una casita con jardín. ¿Veis lo lista que soy?
"En verdad lo es", pensaron los conejos. Pero ellos
Habían visto pasar por ahí a tantas niñas con jarras
De leche... Más tarde, María se encontró con un pastor
- Buenos días, pastor
- Hola, niña
- Hoy es mi primer día como lechera. Me voy al pueblo a vender
Este cántaro. Con el dinero que me den me compraré una gallina
La gallina me dará polluelos. Y venderé los polluelos para
Comprarme un cerdo que también me dará crías. Y cuando las venda...
El pastor escuchó atentamente los
Planes de la niña y le dio un consejo
- Todo esto está muy bien, niña. Pero no quieras correr
Tanto. Más vale tomarse las cosas sin prisas. Si quieres
Conseguir una granja, la tendrás. Pero hay que ser prudente
Y no dejarse engañar por el primer dinero que se gana
- Yo no voy deprisa, pastor. Pero ya verás que
Pronto consigo lo que quiero. Adiós, pastor
- Adiós
María siguió caminando por el bosque. A todos los animalitos
Que se encontraba les iba explicando sus planes de manera
Que en un momento el bosque entero conocía sus proyectos. Al
Llegar al río, llamó al barquero para que la ayudara a cruzar
- Gracias por venir, barquero. Sólo me quedas tú para explicar
Mi idea. Mira, escucha. Ahora voy al mercado a vender la leche
De este cántaro. Y con el dinero que me den me compraré una
Gallina. Y esta gallina tendrá crías. Y luego venderé las crías...
La lecherita le explicó todo de cabo a rabo. El barquero no salía
De su asombro de que aquella niña pudiese ser tan lista. Así
Llegó la niña a la otra orilla y siguió caminando hacia el pueblo
- ¡Qué feliz que soy! A todo el mundo que le he explicado mis
Planes le ha parecido que soy muy lista. ¡Qué alegría se
Llevarán mis padres cuando les enseñe mi nueva granja! Seguro
Que se imaginan que me voy a gastar el dinero en chucherías
Tan distraída iba María con sus pensamientos que no
Vio una enorme piedra en el camino y ¡zas! Tropezó
Y cayó al suelo. El cántaro se rompió en mil pedazos
- ¡Oh! Se ha desparramado toda la
Leche. Adiós sueños, adiós mi granja
La niña inició el camino de regreso pensando en todo lo que había
Pasado. Iba triste y cabizbaja. Su
Amigo Pablo apareció a medio camino
- ¿Por qué estás tan triste y seria, María? Ah, ya
Veo, qué lástima, se te ha roto el cántaro de leche
- ¡Oh, Pablo! No sabes cuántos planes tenía. Con el dinero
Quería comprarme una gallina. Y la gallina me daría crías
Y con las crías me iba a comprar un cerdo. Y luego, con el cerdo...
- ¡Cuántas fantasías, María! Debes saber ser feliz con lo
Que tienes. Porque a veces los castillos en el aire
Desaparecen así, de repente. ¿Quieres venir a jugar conmigo?
Pablo y María pasaron el resto del día correteando por el bosque
Para María no había llegado el momento de hacer negocios
Era aún una niña. Y ya lo dicen los refranes: tiempo al tiempo