Skip to content

30 años

Popularity · Low

YouTube

Searching YouTube...

Lyrics

No tengo ritmo en la palabra que quisiera cantar Para poder explicar que no me duermo en mi cuerpo Ni tan siquiera en mi alma, lo que quiero es trabajar Para experimentar con la imaginación de mis primeros treinta años No tengo fuerza en estas manos que quisieran tocar Otros acordes más fuertes para emitir mi emoción Sólo me queda la enorme fuerza de mi voluntad Para poder explicar el color de este Camino que ha encontrado mi destino Y así he llegado a la mitad Son treinta años cumplidos Con la consciencia de vivirlos Con más canciones que amigos Y así he llegado a la mitad Y a través de mil caminos Siempre aprendiendo del destino Que cumple sus años conmigo No quisiera pregonar lo que he visto aparecer Tras la curva del sendero que me siento caminar Pues quién sabe si al hablar mis palabras puede ser Que asustasen sin querer esa imagen Tan fugaz de las palomas de mi enero Y yo tampoco tengo miedo, debo de reconocer De saber bien lo que quiero, la sorpresa es la riqueza del Creador Pordiosero y mendigo soy de amor, del dolor y de esas cosas Que llamáis maravillosas, ya sabéis por qué me quejo Y así yo espero la mitad Treinta años más, pero sencillos Con la ilusión de los chiquillos Para luchar junto a los míos Y así esperando la mitad Podré cumplir con mi destino Podré ofrecerte como amigo Podré quizás tener más hijos No tengo ritmo en la palabra que quisiera cantar Para poder explicar que no me duermo en mi cuerpo Ni tan siquiera en mi alma, lo que quiero es trabajar Para experimentar con la imaginación de mis primeros treinta años No tengo fuerza en estas manos que quisieran tocar Otros acordes más fuertes para emitir mi emoción Sólo me queda la enorme fuerza de mi voluntad Para poder explicar el color de este Camino que ha encontrado mi destino Y yo tampoco tengo miedo, os debo de reconocer De saber bien lo que quiero, la sorpresa es la riqueza del Creador Pordiosero y mendigo soy de amor, del dolor y de esas cosas Que llamáis maravillosas, ya sabéis por qué me quejo