Texto Nro 1 / Plática De Los Sabios y Ancianos
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Hubo un tiempo en el que todo era bueno; un tiempo feliz en el que nuestros dioses velaban por nosotros. No había enfermedad entonces, no había pecado entonces, no había dolores de huesos, no había fiebres, no había viruela, no había ardor de pecho, no había enflaquecimiento. Sanos vivíamos. Nuestros cuerpos estaban entonces rectamente erguidos. Pero ese tiempo acabó, desde que ellos llegaron con su odio pestilente y su nuevo dios y sus horrorosos perros cazadores, sus sanguinarios perros de guerra de ojos extrañamente amarillos, sus perros asesinos. Bajaron de sus barcos de hierro; sus cuerpos envueltos por todas partes y sus caras blancas y el cabello amarillo y la ambición y el engaño y la traición y nuestro dolor de siglos reflejado en sus ojos inquietos. Nada quedó en pie; todo lo arrasaron, lo quemaron, lo aplastaron, lo torturaron, lo mataron. Cincuenta y seis millones de los nuestros, cincuenta y seis millones de hermanos indios esperan desde su oscura muerte, desde su espantoso genocidio, que la pequeña luz que aún arde todavía como ejemplo de lo que fueron algunas de las grandes culturas del mundo, se propague y arda en una llama enorme y alumbre por fin nuestra verdadera identidad. Y de ser así, que se sepa la verdad, la terrible verdad de cómo mataron y esclavizaron a un continente entero para saquear la plata y el oro y la tierra. De cómo nos quitaron hasta las lenguas, el idioma, y cambiaron nuestros dioses atemorizándonos con horribles castigos, como si pudiera haber castigo mayor que el de haberlos confundido con nuestros propios dioses y dejado que entraran en nuestra casa y templos y valles y montañas. Pero no nos han vencido. Hoy, al igual que ayer, todavía peleamos por nuestra libertad.
Ten cuidado de las cosas de la tierra.
Haz algo: corta leña, labra la tierra,
planta nopales, planta magueyes.
Tendrás qué comer, qué beber, qué vestir;
con eso estarás en pie, serás verdadero.
Con eso andarás, con eso se hablará de ti.
Se te alabará. Con eso te darás a conocer:
serás verdadero,
serás verdadero,
serás verdadero.
Patria, veinte mil años patria.
Madre, por la vida y la muerte.
Sangras por la carne y el alma.
Por el cielo y el mar
El azúcar, la sal.
Por el indio que espera con la piel reseca
La resurrección.
Por el ave que va
Desde el norte hacia el sur
Desafiando los vientos
Los helados alientos de la tempestad.
Con el pico apuntando,
Con las alas volando,
Con los sueños pujando hacia la libertad
Aquí los inocentes fueron desterrados
A la negra fosa de la eternidad
Aquí los torturados, los desarraigados
Claman todavía por su ansiada paz.
Y cada año que pasa el 12 de octubre
Con la voz dolida vuelven a cantar
Vuelven a cantar
Hacia la libertad!